Fuente: elmundo.es
Imagen: elmundo.es
Todos sabemos la cantidad de tecnología que tienen en su interior los vehículos hoy en día con pantallas enormes, sensores de todo tipo, faros matriciales, etc. Sin embargo, la tecnología siempre puede traer consigo un problema y no es otro que la vulnerabilidad de estos sistemas por terceros con intenciones más o menos maliciosas que puedan poner en riesgo nuestra privacidad y/o seguridad.
Investigadores del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Networks han lanzado una alerta sobre unos sensores que son obligatorios desde finales del año 2010 y que suponen un avance en la seguridad vial muy importante.
¿Qué es el TPMS?
Del Sistema de Monitorización de Presión de Neumáticos de sus siglas en inglés, sabemos que son unos sensores situados en el interior de la rueda que miden la presión del aire que tiene cada neumático de nuestro vehículo. Estos sensores envían de forma inalámbrica esta información al ordenador o sistema de infoentretenimiento del coche para que podamos saber o ser avisados de las presiones que tenemos en cada una de las ruedas del coche.
Todo esto parece positivo, pero esta tecnología, que lleva más de 15 años en el mercado, no ha tenido mejoras significativas en su composición teniendo en cuenta cómo avanza la tecnología en general en poco tiempo.
Técnicamente podemos decir que estos sensores envían una señal inalámbrica de corto alcance (de radio) que puede ser captada por nuestro vehículo e incluso por cualquier otro receptor de estas señales en un radio cercano. Lo crítico es que esta información no está cifrada, lo que hace que pueda ser interceptada por cualquier persona que se encuentre cerca del vehículo. Además, explican desde IMDEA Networks, cada transmisión lleva un identificador o ID propio de cada sensor, lo que hace que podamos asociar cada señal al mismo vehículo o neumático en todo momento.
El estudio de IMDEA Networks
El equipo de investigadores creó una pequeña red de receptores cerca de carreteras y zonas de aparcamiento con dispositivos que apenas llegan a los 100€ cada uno y obtuvieron datos de 20.000 vehículos, recopilando más de 6.000.000 de mensajes o niveles de presión de neumáticos.
"Nuestros resultados demuestran que estas señales pueden usarse para seguir a los vehículos y conocer sus patrones de movimiento", ha insistido uno de los investigadores, Domenico Giustiniano, profesor de Investigación en el IMDEA Networks. Por ejemplo, "revelar rutinas diarias, como las horas de llegada al trabajo o los hábitos de viaje".
Normativa sobre ciberseguridad en los vehículos
El estudio probó que las señales pueden capturarse de coches en movimiento y desde distancias superiores a 50 metros, incluso cuando los sensores están dentro de edificios o lugares ocultos, lo que hace que el rastreo encubierto sea técnicamente viable. Además, las señales del TPMS incluyen lecturas de la presión, que podrían revelar el tipo de vehículo o si un turismo o camión transporta cargas pesadas, permitiendo formas de vigilancia más avanzadas.
A pesar de estos riesgos, la normativa actual sobre ciberseguridad de los vehículos aún no aborda específicamente la seguridad del TPMS, por lo que el equipo investigador advierte de que, "sin cifrado ni autenticación, los sensores de los neumáticos siguen siendo un objetivo fácil para la vigilancia pasiva".