Fuente: 20 minutos
Obligatorias desde el 1 de enero de 2026, las nuevas balizas V16 prometen facilitar la comunicación y localización de vehículos averiados o siniestrados en nuestras vías o carreteras. Todo parece positivo visto desde el prisma de hacer más fácil y cómodo el incidente al conductor afectado. Sin embargo como toda tecnología, hacer un mal uso de la misma puede traer enormes e importantes desventajas. Es aquí cuando hacer pública la ubicación exacta y en tiempo real de estas personas se convierte en un filón para personas con malas intenciones, desde asaltantes que aborden al conductor y ocupantes aislados y vulnerables en la carretera hasta grúas pirata que buscan llevarse el coche cual ladrón de guante blanco.
"Con este sistema no solo se está comprometiendo la seguridad vial, sino también la seguridad ciudadana, al facilitar de manera abierta la localización exacta de un vehículo averiado o accidentado. En estos primeros días del año, el dispositivo está demostrando una rotunda inoperatividad y está abriendo peligrosas puertas a la delincuencia para el robo de vehículos o pertenencias, aprovechando la situación de aislamiento y vulnerabilidad en la que queda el conductor, muchas veces en mitad de la nada", advierten desde la asociación de guardias civiles JUCIL.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quiso matizar estas circunstancias afirmando que la geolocalización "no supone ningún riesgo" para los conductores e, incluso, aseguró que la nueva baliza aumentará la seguridad. "Con este sistema, Tráfico sabe automáticamente que hay un vehículo averiado en una zona y se da aviso a todas las unidades. Tráfico conoce esa circunstancia, con lo cual, creo que el riesgo disminuye ostensiblemente más", dijo durante la presentación del balance de siniestralidad vial de 2025.
Estas palabras no han convencido a JUCIL que insiste en las posibilidades no tan positivas de las balizas, o más bien del sistema que gestiona las señales de las balizas afirmando "La geolocalización de las balizas V16 debería de haberse regulado de forma restrictiva desde un principio, limitando el acceso a la información de ubicación exclusivamente a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Cuando se legisla de espaldas a la realidad y no se cuenta con el criterio de los expertos, en este caso los guardias civiles de las unidades de Tráfico y Seguridad Ciudadana, los resultados son deficientes"
¿Grúas pirata?
Imaginen que están parados en una vía por una avería, llaman a su compañía de seguros y al cabo de unos minutos, aparece por fín la grúa. ¿Realmente esa grçua es la que estaban esperando por parte de su compañía de seguros?.
Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) no creen que se vaya a incrementar el número de robos en carretera por parte de delincuentes comunes o bandas organizadas, aunque apenas llevamos unos días desde su implantación y no se han reportado casos. El caso de las grúas piratas es otro de los riesgos que genera el compartir las ubicaciones en tiempo real.
Diego Madrazo, coordinador de Tráfico de AUGC explica que "nos preocupa que entren en juego negocios oportunistas que, dentro de una falsa legalidad, ofrezcan servicios que no han sido solicitados. Al siniestro pueden llegar grúas que no han sido concertadas debidamente y pueden confundir al usuario, retirándole el vehículo sin firmar los papeles correspondientes. En ese caso, el conductor podría verse obligado a pagar 200 o 300 euros por el rescate del vehículo porque su compañía de seguros no se hace cargo, al tener concertado un servicio de rescate en carretera distinto".
También añade que se abre un nuevo modo de trabajo para las mafias o redes que se encargan del robo de vehículos de alta gama para su posterior traslado exprés a países de Europa del Este.
Como solución intermedia a este problema considera que reducir el radio de observación o visualización de estas balizas activas a dos o tres kilómetros evitaría que personas de cualquier punto de España puedan ver todas las balizas del territorio nacional, debiendo ser disponibles únicamente para los conductores que puedan encontrarse dichos incidentes en carretera en distancias cercanas.
Los intermitentes se ven más y mejor
La visibilidad de la baliza V16 es otro de los puntos críticos. Aunque Marlaska recalcó este jueves que "tiene una alcance de un kilómetro que garantiza que se pueda ver perfectamente" a mucha distancia, Madrazo pone en duda la eficacia del dispositivo, una crítica recurrente en las redes sociales, donde se han difundido vídeos de vehículos parados en la carretera con una baliza apenas visible a decenas de metros.
Agentes de policía comentan que si vehículos patrulla (con señal V1 o V2) o vehículos de mantenimiento de carreteras, ambos con balizas equivalentes a 15 unidades de la V16, son embestidos por detrás en carretera, es de esperar un aumento de estas colisiones con vehículos parados en la calzada.
Por último, pero no menos importante, hay que valorar que las balizas tienen que homologarse para poder funcionar durante 30 minutos, aunque es de todos conocido que la grúa puede tardar en acudir al punto una hora o algo más. ¿Qué puede ocurrir? Básicamente que mientras estemos esperando a dicha grua de noche, la baliza se quede sin batería, quedándonos a oscuras en plena carretera.
¿Implantación precipitada?
Además, el portavoz de AUGC cree que la eficacia de la baliza para advertir con antelación de un siniestro en carretera es relativa porque "no todos los conductores van conectados a navegadores", que es donde aparece esa información: "En España tenemos un parque móvil de más de 14 años de antigüedad y hay muchos vehículos que no van equipados con navegadores. A eso hay que sumarle una brecha digital importante con la gente de edad avanzada, que no sabe manejar esos dispositivos ni tiene interés en ello".
Aunque la baliza también va conectada a los paneles electrónicos de aviso variable que hay en carretera, estos suelen estar principalmente en autopistas o autovías. "El conductor que circule por una carretera convencional y no haga uso de navegadores, va a ir totalmente ciego y puede encontrarse con el obstáculo a la salida de una curva, generándose una situación de riesgo de accidente, que antes los triángulos de preseñalización podían anticipar", dice Madrazo.
"En AUGC defendemos que la implantación de las balizas se ha hecho de manera precipitada. A pesar de que han dado un margen de 5 años, ese plazo no ha servido para testear el dispositivo ni para consultar a los profesionales de la carretera. Quizás dentro de unos años sí que resulten útiles porque todos los vehículos van a estar conectados y equipados con navegadores, pero a día de hoy son ínfimos", dice.